Entrevista a Borja Bazataqui Gómez

 

    Hoy conversamos con Borja, profesor de Castellano y exdirector 

 de la revista escolar, quien nos habla sobre su experiencia educativa,  

la evolución de los estudiantes y la importancia de adaptar la enseñanza 

 a las necesidades actuales.  

 

1. - ¿Hay un cambio en la relación del profesorado con el alumnado si son más pequeños o mayores?  

Sí, la edad del alumnado condiciona totalmente la manera de relacionarte con él. Llegáis con 12 años, cuando todavía sois bastante inocentes, y os convertís en adultos en estos pasillos. El crecimiento y la evolución son fascinantes. En los primeros cursos, ejerces casi de profesor-padre, porque tienes que guiar al alumnado y ayudarle en la transición del colegio al instituto, pero a medida que os hacéis mayores, se os da mayor libertad porque sois más autónomos e incluso más responsables, maduros y conscientes de vuestras obligaciones.  

2. - ¿Cambia el comportamiento del alumnado hacia el profesorado si este tiene más o menos edad?  

Depende. En un primer momento, ser más joven puede jugar a tu favor si el alumnado te ve como un profesor cercano con el que tiene más cosas en común. Sin embargo, se puede dar la vuelta y que el exceso de confianza por parte del alumnado derive en algunas faltas de respeto. Al final, es únicamente un factor más, depende de cómo lo gestiones, puede jugar a favor o en contra. 

3. - ¿Crees que las faltas de ortografía han ido a peor a lo largo del tiempo?  

No tengo información ni datos concretos para hacer un diagnóstico así. Es muy difícil evaluarlo desde tu experiencia personal y, normalmente, se tiende a pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor y no creo que sea así. Cada generación vive unas circunstancias particulares, tiene sus propias necesidades y lidia con problemáticas distintas a las de otras generaciones. Puede ser que, con la llegada de las nuevas tecnologías y de las nuevas formas de comunicación a través de aplicaciones como WhatsApp, la ortografía haya pasado a un segundo plano en algunos momentos... Sin embargo, creo que la mayoría de vosotros sabéis adaptaros al contexto comunicativo: escribís o habláis de una manera a vuestros amigos y de otra muy distinta cuando redactáis un examen o una carta para solicitar una beca. 

4. - ¿Hay algún profesor que te ha inspirado a seguir el camino de la enseñanza? ¿Y alguno con el que hayas tenido mala experiencia?  

Sí, yo creo que todos hemos tenido en algún momento un profesor o una profesora que nos ha marcado porque nos ha descubierto una realidad que desconocíamos. En mi caso, mi maestra de 5.º y 6.º de primaria, por la visión que tenía del mundo, por cómo lo conectaba con lo que sucedía en el aula, por la relación que tenía con nosotros, cercana, pero al mismo tiempo sabiendo marcar los límites. Y más adelante, ya en los últimos cursos de bachillerato, mi profesora de Lengua y Literatura, por compartir intereses, gustos y también descubrirme autores y obras que yo desconocía. Al final, han marcado mi trayectoria vital y profesional, porque ahora me dedico a lo mismo que ellas. 

4.1- ¿Desde ese momento ya sabías que querías ser profesor de Lengua y Literatura?  

No, la decisión de ser profesor la tomé más tarde. De hecho, fijaos, resulta algo paradójico porque, tanto ella como otros profesores, me recomendaron que no estudiara Filología Hispánica, ya que en aquel momento parecía que estabas condenado a la cola del paro si lo hacías. Me recomendaron que estudiara Periodismo o Comunicación Audiovisual y les hice caso: decidí comenzar la carrera de Comunicación Audiovisual. Aunque nunca la abandoy, finalmente, la terminé, en mi segundo año de universidad no pude evitar matricularme en la carrera que realmente me interesaba, Filología Hispánica, y fue ahí cuando me planteé la docencia como una salida profesional que podía hacerme muy feliz.  

5. - ¿Qué opinas de tu manera de enseñar? ¿Crees que es más moderna o tradicional? ¿Te consideras más duro o blando con el alumnado?  

Eso es muy difícil de valorar, creo que lo tendrían que decir mis alumnos y alumnas. La metodología empleada al final depende en gran medida del grupo, el nivel, las características del alumnado, sus necesidades e intereses. Tal vez sea más tradicional en la forma de dar clase de lo que quizás esperaríais. Pero bueno, intento estar al día en cuanto a nuevas metodologías o enfoques didácticos se refiere, llevar al aula problemáticas o realidades con las que podáis conectar, para que os sintáis apelados, despierte vuestra curiosidad y os animéis a investigar y a descubrir lo que fuera del aula es difícil que descubráis. Y en cuanto a mi trato con el alumnado... creo que en el día a día soy bastante cercano (o eso intento), aunque las malas lenguas dicen que suelo ser muy duro corrigiendo. Yo no creo que lo sea, pero siempre es importante hacer autocrítica y mejorar aquellos aspectos en los que se puede trabajar desde otra perspectiva. Sí, igual tengo que ser un poquito más blando...  

6. - Pensando en el futuro, ¿crees que la manera de enseñar debería ser más generalizada o personalizada?  

Creo que este es el gran reto del momento en el que vivimos: adaptar el sistema educativo a nuestra compleja sociedad actual. Evidentemente, un sistema educativo de calidad es aquel que permite al profesorado atender las necesidades particulares de su alumnado. Es una reivindicación histórica de la comunidad educativa: reducir la ratio de alumnos/as por aula. Si en lugar de treinta alumnos por clase tienes veinte, puedes dedicar más tiempo a cada uno de ellos, a conocerlos, a identificar sus necesidades, a planificar y optimizar los recursos que vas a emplear para ayudarles, etc. Esta y otras mejoras en educación creo que es una lucha que también os toca liderar a vosotros y a vosotras. Exigid un sistema público de calidad donde se garantice vuestro a derecho a la educación. Es fundamental para que podamos tener un futuro mejor.  

6.1- ¿Consideras que cada alumno debería elegir más sus clases y sus optativas?  

No es fácil encontrar el equilibrio. Por una parte, es cierto que cuando uno puede elegir aquello que va a estudiar, el interés y la motivación crece naturalmente, ya que dedicas tu tiempo y tu esfuerzo a lo que realmente te apasiona. Pero, por otra parte, considero fundamental crear y consolidar una base común a partir de un conocimiento compartido que nos sitúe en un mismo punto de partida. La especialización académica y profesional puede resultar muy interesante al mercado, pero la escuela no debe crear piezas rentables para el sistema, sino individuos críticos que conozcan su historia, entienda la sociedad en la que viven y ofrezcan soluciones creativas – y desde distintos puntos de vistaa nuevos problemas. Para ello, abrirse a disciplinas, técnicas o manifestaciones artísticas diversas y cultivar todas las áreas de conocimiento es fundamental.  

7. - ¿Cuál crees que es la mejor relación profesorado-alumnado? ¿Una más seria y profesional o una más cercana entre iguales?  

Dicen que en el punto medio está la virtud. No descubro nada nuevo si digo que un alumno y su profesor no son amigos y, por tanto, la relación entre ambos debe respetar ciertos códigos formales. Es importante trazar límites muy claros desde el principio. Sin embargo, esto no impide una relación cordial, cercana, agradable, en la cual la confianza tiene que ser la premisa. Si en algún momento un alumno tiene cualquier problema o dificultad, debería poder contar con el profesorado para ayudarle y acompañarle. 

8. - Sabiendo que eras el coordinador de la revista hace poco, ¿cuál fue la idea inicial de la revista? ¿Qué opinas sobre ella? 

La revista de L’ull del Llull tiene casi tanto años como estas paredes, es un proyecto que ha acompañado a muchas generaciones de alumnos y alumnas y, particularmente, me hizo mucha ilusión poder participar directamente estos años atrás. Cuando me pasaron el testigo, intenté sobre todo adaptarme a los intereses del alumnado participante, ya que realizáis un esfuerzo quedándoos por la tarde después de un largo día de clase, y quería que estuvierais a gusto y la disfrutarais. Me parece un proyecto interesantísimo en el que creo que tanto alumnos como profesores aprendemos muchísimo, porque compartís vuestros intereses e inquietudes. A partir de ahí empezamos a investigar, a leer, a escribir. Se emplea una metodología que podría extrapolarse a muchas asignaturas. El hecho de que sea una actividad complementaria voluntaria hace que el alumnado que participa lo haga desde un interés genuino, lo que favorece un ambiente de clase muy positivo.  

9. - ¿Crees que debería de estar más visible cada año?  

Sin ninguna duda, creo que debe ganar más protagonismo en el instituto. Cuando estuve como coordinador, junto al blog que ya existía, intenté darle mayor visibilidad a través de la cuenta de Instagram, sobre todo porque el producto final sale a la luz a final de curso, cuando la atención está puesta en otras cuestiones y, mientras tanto, muy pocos siguen el trabajo semanal de la revista. Personalmente, me gustaría que la revista se vinculara más al día a día del instituto, actuando como diario y, con el paso del tiempo, convirtiéndose en la memoria del Llull. Por ejemplo, este curso se podría cubrir a nivel periodístico lo sucedido tras la DANA o, durante las acciones colectivas de centro que llevamos a cabo días como el 25 de noviembre o el 8 de marzo, salir al patio y entrevistar a los compañeros/as o al profesorado. Para vosotros sería muy interesante y para el centro muy enriquecedora vuestra presencia activa en este tipo de actos. Seguro que tenéis muchas propuestas y eso es lo realmente importante, que convirtáis L'ull del Llull en vuestro proyecto. 

Article per: David Peinado Pastor, Romeo Angélico, Malena de Oleza Gorin

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